
Es una responsabilidad interna de cada empresa, y debe estar unido a la propia gestión de los sistemas. La entrada en vigor del Reglamento Europeo de Protección de Datos en 2018 lo convierte en una exigencia. No solo se trata de evitar una fuga o reducir una pérdida, sino de cumplir la norma y, en muchos casos, reducir la posibilidad de imputación penal de la persona jurídica.
La entrada en vigor del Reglamento Europeo de Protección de Datos, junto a la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales, lo convierte en una exigencia.



